Quetrén quetrén




Ay, pero que lástima. Una vez más, gracias a los medios de comunicación de alcance nacional, el centralismo porteño se refleja en la pantalla de los televisores de la República Argentina. Para nuestros compatriotas del exterior (ellos nos llaman interior, así que nosotros los suponemos del exterior) el caos por UN (1) día sin trenes es una tragedia. Realmente ellos están en el exterior, porque para los del resto del país en los 90 aquel que fue un día sin trenes de pasajeros se estiró hasta, por lo menos, hoy 24 de septiembre de 2008. Lamentablemente siempre es así. Un día sin tren en la Capital Federal es más importante que 27 años de privatización, destrucción, vaciamiento y desaparición de los Ferrocarriles Argentinos que unían a miles de ciudades y pueblos de toda la Argentina. Más aberrante es el hecho de tener que mirar por televisión como los usuarios de ese medio de transporte en la capital del país son quienes destruyen las formaciones. Algunas veces rayándolas, rompiendo sus asientos y por último los dos acontecimientos más absurdos que he visto en los últimos años: pasajeros pidiendo la mejora del servicio, pero incendiando dos formaciones completas que prestan servicio diariamente. En el resto del país y volviendo a la década del 90 los usuarios tuvieron que soportar como una empresa multinacional ponía fin a mas de un siglo de historia del ferrocarril.

La verdad causa dolor prender la televisión para ver que en el informativo sólo muestran lo que ocurre allá, en el exterior del país, en la Capital Federal. Ojo, que lo está diciendo alguien que tiene 22 años, que ni siquiera tuvo el placer de viajar en aquellos trenes que nuestros padres y abuelos cuentan. Alguien que tiene vagos recuerdos de pararse en una de las ventanas de la estación de trenes de Basavilbaso para apreciar la llegada del tren de pasajeros y todo el movimiento que ello originaba en los andenes. Las cámaras seguirán enfocando aquel fragmento de la realidad, ese en el que los trenes son incendiados por sus usuarios y el caos que provoca UN (1) día de paro del servicio ferroviario en la Capital Federal.

Fuera de ese cuadro propuesto por el lente de la cámara la realidad es otra, mucho más sacrificada, de trabajo, de esfuerzo, de unión, de esperanza, pero menos comercial para la empresa periodística. Tal es el caso de la gente de Arroyo Barú y Villa Elisa, en Entre Ríos, que comenzaron a limpiar el ramal que une a las dos ciudades. También el caso de las provincias de Corrientes y Misiones que pelean por la reactivación de un servicio ferroviario de pasajeros. Y también el trabajo de un grupo de estudios históricos denominada “La 43” que busca construir con historias del pasado un presente diferente.

Lamentablemente si nos subimos al tren de la realidad propuesto por las empresas periodísticas nacionales, quién sabe en que estación nos bajaremos. Por eso, más vale un TREN PARA TODOS, que todos contra los trenes.

2 comentarios:

Sofía de Lourdes Fernández dijo...

Primero, felicitaciones por el sitio.
Segundo, nada mejor que la frescura de los 22 años (la locura también) para mirar objetivamente los SUCESOS ARGENTINOS.
Tercero, rescatar las historias de vida es lo que nos marca un rumbo, por eso el contraste de nuestro (GRUPO DE ESTUDIOS HISTORICOS LA 43) lugar en la nota, con lo sensacional de los protagonistas de la nota (los usuarios porteños). Ojalá podamos cambiarla, que nuestro lugar sea más amplio en los medios de comunicación y el compromiso de los usuarios sea para cambiar la realidad con acuerdos y no con violencia.

DaNiZz dijo...

tragica realidad... y en cuanto a los porteños, no solo que se deben considerar del exterior, sino tambien de otro planeta. Veo una fuerte tendencia a querer aislarse del mundo (ya que consideran al resto, seres inferiores). Felicitaciones por el blog, exelente contenido.
SALUDOS