Ser rebelde, hoy



Qué errados están algunos jóvenes y otros no tan jóvenes. Muchos creen ser rebeldes con el sólo hecho de ponerse una remera con la figura del Che Guevara. Otros pretenden ser rebeldes gritando delante de un micrófono frases políticas contra empresarios nacionales, prefiriendo obviar la realidad local. Esto más que un acto de rebeldía es un acto de cobardía. También están quienes piensan que son rebeldes por el sólo hecho de identificarse con la política de izquierda, pero practicando una economía de derecha. Adolescentes que se creen rebeldes por escuchar música a volúmenes irrisorios viernes, sábados, domingos… avanzando a una velocidad aún más exagerada en alguna plaza de la ciudad. Qué errados estaremos, que hoy ser rebeldes es romper las cosas que le pertenecen a la sociedad. Que es más rebelde el que escribe con aerosol frases incoherentes en cualquier pared, pensando que la rebeldía es directamente proporcional al tamaño del graffiti. Adolescentes que carecen de imaginación y destruyen las instalaciones educativas. Habría que aclararles a estos jóvenes que todos los hombres que plantearon alguna revolución, antes de tomar las armas primero agarraron los libros. Para poner algunos ejemplos tomo la figura del Che Guevara, que es al que todos los jóvenes hacen flamear en su remera. No he visto a nadie con una de Mahatma Gandhi quien llevó adelante una revolución pacifista. Cuantas cosas hubiera entendido de más chico si alguien me hubiese brindado la posibilidad de verlo por ese lado.

Ay! Qué equivocado que están. Qué equivocados que estamos.

Los actos de rebelión se ajustan a contextos históricos. Ser rebeldes es mucho más que llevar una remera con la figura de este carismático argentino con un habano en la boca. Es tan simple tomar la decisión de realizar un acto de rebeldía ante el accionar cotidiano de la sociedad. Sin irnos muy lejos, hoy ser rebelde por ejemplo es respetar las normas de tránsito. Es algo que la mayoría no hacemos. Se pude ser rebelde juntando la mierda del perro en una bolsita, pensando justamente en que si la mascota defeca en un espacio público estoy coartando la posibilidad de que el resto de los seres que integran la sociedad caminen tranquilos por el verde y no esquivando soretes. Como será que hoy un acto de rebeldía es ponerse un traje para ir a un cumpleaños de 15 o a algún casamiento. Ser rebelde es asumir la responsabilidad de emitir el voto el día de las elecciones. Se puede ser rebelde de muchas maneras, de pelo largo, de pelo corto; vestido de negro o de blanco; sucio o limpio. Pero no se puede ser rebelde sin pensar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

buenisimo¡ no queda mas que agregar. saludos desde la ciudad cuadrada.

Luis dijo...

Por casualidad llegué a esta página y leí su texto sobre ser rebelde hoy. Desde Venezuela, donde se ve mucha camiseta (o "remera", como allá dicen) y bolsos y pancartas y hasta tazas y afiches del Ernesto Guevara (quien al decir de los que le conocieron bien no dejaba de ser un asesino fanático) puedo decirle que si la condición de ser rebelde es pensar, entonces, parafraseando una sentencia común de hace décadas, "Todos somos rebeldes", y especialmente los de Derecha, pues reivindicar la propiedad privada, cuando nadie quiere ni discutir sobre ella y callan cada vez que es violada, reivindicar los derechos de la economía libre, cuando hasta del poder la atacan y nadie se atreve a dudar de las maldiciones echadas a ella y al capitalismo, a pesar de ser el sistema que, con crisis y todo, sigue perviviendo como un auto en mal estado pero que anda (preferible a un auto nuevo socialista, hermoso para algunos quizá, pero que no anda...) reivindicar los derechos de las iglesias, cuando nadie quiere ni hablar bajito sobre ellos y callan cada vez que son agredidas, reconocer que los derechos no son premios, y que los premios deben ser ganados por lo que se hace y no necesariamente por lo que se es, cuando pocos en público se atreven a pensar estas cosas, y además son llamados reaccionarios, fascistas, conservadores, ultras, escuálidos, cavernícolas, neoliberales, como si todo eso significara lo mismo, y como si todo eso fueran términos descalificatorios, y no todos lo son. Pues Bien, atreverse a decir todas esas cosas desde ese punto de vista no sólo es rebelde, es ser casi surrealista. Sobre todo, es una invitación, y con eso ya nos podemos distanciar amablemente con los amigos de izquierda, quienes no invitan sino que imponen con la fuerza de la lógica de la piedad (tomada de los cristianos quizá) en nombre de una justicia que si bien puede que yerre cerca del nazareno, parece lejana de aquella de Aristóteles. Saludos