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La Batalla de Escamela fue una acción militar de la Guerra de Independencia de México, efectuada el 28 de mayo de 1812, en la localidad de Escamela, perteneciente al municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz. Los insurgentes comandados por el Gral. José María Morelos y Pavón se enfrentaron contra las fuerzas realistas, conformadas por españoles peninsulares y americanos. La batalla se llevó a cabo como un acción estratégica para la consecuente Toma de Orizaba en Veracruz. Como resultado, la batalla permitió la salida de los realistas en Ixtaczoquitlán.
La batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Miguel de Tucumán, en el curso de la Guerra de Independencia Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano a quien secundara el coronel Eustaquio Díaz Vélez en su carácter de mayor general, derrotó a las tropas realistas del general Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses confirmar los límites de la región bajo su control.
La región del Alto Perú, la actual Bolivia, estaba nuevamente en manos de los realistas desde la derrota de la batalla de Huaqui, en la que el inexperto porteño Juan José Castelli no pudo hacer frente a las tropas de Tristán.
Las órdenes del Primer Triunvirato habían puesto a Belgrano al frente del Ejército del Norte el 27 de febrero de 1812; instalado su cuartel general en San Salvador de Jujuy. Desde allí Belgrano intentaba reanimar la moral de la tropa derrotada en Huaqui. Fue con ese ánimo que, el 25 de mayo enarboló en San Salvador de Jujuy la bandera que había creado meses atrás, y la hizo bendecir en la Catedral jujeña por el canónigo Gorriti.
Pronto notó que no estaba en condiciones de defender adecuadamente la plaza, y el 23 de agosto ordenó la retirada masiva de toda la población hacia el interior del territorio tucumano, en el llamado Éxodo Jujeño. Civiles y militares se replegaron, arrasando a su paso todo lo que pudiera dar cobijo o ser útil a los realistas. Cuando los españoles entraron, hallaron la ciudad solitaria y sin habitantes:
"Estaba desierta y desmantelada, y espantado del aspecto tristísimo de aquellos hogares desamparados y de aquellas calles mudas y tristes después de la agradable animación de otros tiempos"
Las órdenes del Triunvirato ordenaban al Ejército del Norte hacerse fuerte en Córdoba. Sin embargo, Belgrano concibió la idea de detenerse en Tucumán, donde la población está dispuesta a sumarse al ejército. La victoria el 3 de septiembre en un combate sobre el río Las Piedras entre su retaguardia y dos columnas de avanzada de la tropa de Tristán confirmó su propósito; logró prender al jefe de la columna, el coronel Huici y una veintena de soldados. Despachó a Juan Ramón Balcarce hacia la ciudad, ordenándole reclutar y entrenar en la medida de lo posible un cuerpo de caballería a partir de los milicianos locales, con cartas para la rica y poderosa familia Aráoz, dos de cuyos integrantes, Eustoquio Díaz Vélez y Gregorio Aráoz de La Madrid, prestaban servicios bajo su mando como mayor general o segundo jefe y teniente respectivamente.
La misión de Balcarce, unida a los rumores de que la tropa se retiraba hasta Córdoba, causó comprensible alarma en la ciudad. Tañeron las campanas del Cabildo y el cuerpo, en sesión pública, dispuso enviar tres representantes — los oficiales Bernabé Aráoz y Rudecindo Alvarado y el eclesiástico doctor Pedro Miguel Aráoz — ante Belgrano, para pedirle que diera batalla a los españoles en Tucumán. Al llegar a Tucumán el 13 de septiembre, Belgrano encontró a Balcarce con 400 hombres — sin uniformes y armados sólo con lanzas, pero bien organizados — y a la ciudad dispuesta a ofrecerle apoyo; Belgrano, según muchos historiadores, no buscaba más que ese pretexto para desobedecer la orden de retirada. Les dijo que se quedaría si su fuerza era engrosada con 1.500 hombres de caballería, y si el vecindario le aportaba 20.000 pesos plata para la tropa, cantidades que la comisión ofreció duplicar. Decidió ignorar por lo tanto las intimaciones del Triunvirato y hacerse fuerte allí.
Mientras tanto, el ejército realista avanzaba con dificultad, al no hallar en el terreno arrasado medios o instalaciones para cobijarse o reaprovisionarse; partidas irregulares organizadas por los locales y el ejército de Belgrano los hostigaban constantemente. No fue hasta el 23 de septiembre cuando, desde el paraje de Los Nogales, donde avistó Tucumán, recibió Tristán noticia de que el Ejército del Norte estaba acampado en la plaza y dispuesto a darle allí batalla.
En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día del combate, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión.En esos mismos momentos, Tristán ordenó la marcha hacia la ciudad. Algunas fuentes indican que, en lugar de tomar el camino directo, rodeó la plaza desde el sur, intentando prevenir una posible huida de los patriotas en dirección a Santiago del Estero. Otras afirman que en el paraje de Los Pocitos se encontró repentinamente con los campos incendiados por orden del teniente de Dragones La Madrid, natural de la zona, que contaba con la velocidad del fuego avivado por el viento del sur para desordenar la columna española. En todo caso, utilizó el viejo camino real del Perú para poner frente a la ciudad a una legua de ésta, en el paraje del Manantial.
Mientras tanto, y aprovechando la confusión provocada por el fuego, Belgrano — que había dispuesto al alba sus tropas al norte de la ciudad — había cambiado su frente hacia el oeste, contando con una visión clara de las maniobras de Tristán, y plantó cara a éste en un terreno escabroso y desparejo llamado el campo de las Carreras. La rápida embestida sobre el flanco de Tristán apenas dio tiempo a éste de reorganizar su frente y ordenar montar la artillería.
Belgrano había dispuesto la caballería en dos alas: la derecha, al mando de Balcarce, era más numerosa — contaba con la tropa gaucha recién reclutada — que la izquierda, al mando del Coronel Eustoquio Díaz Vélez
La infantería estaba dividida en tres columnas, comandadas por el coronel José Superí la izquierda, el capitán Ignacio Warnes la central, y el capitán Carlos Forest la derecha, junto a la cual una sección de Dragones apoyaba la caballería. Una cuarta columna de reserva estaba al mando del teniente coronel Manuel Dorrego; el barón Eduardo Kaunitz de Holmberg comandaba la artillería, ubicada entre las columnas de a pie, demasiado dividida entre las mismas para ser efectiva, siendo su ayudante de campo José María Paz.
Fue la artillería la que inició el combate, bombardeando los batallones de Cotabambas y Abancay, que respondieron cargando a la bayoneta. Belgranó ordenó responder con la carga de la infantería de Warnes, acompañada de la reserva de caballería del capitán Antonio Rodríguez, mientras que la caballería de Balcarce cargaba sobre el flanco izquierdo de Tristán; la carga tuvo un efecto formidable. Lanza en ristre, avanzaron haciendo sonar sus guardamontes y con tal ímpetu que la caballería de Tarija se desbandó a su paso, retrocediendo sobre su propia infantería y desorganizándola hasta tal punto que sin encontrar casi resistencia la caballería tucumana alcanzó la retaguardia del ejército enemigo.
Es imposible saber qué efecto hubieran podido tener de cargar desde ese sitio, en un movimiento de pinzas; compuesta en general por hombres de campo e ignorantes de la disciplina militar, buena parte de la caballería gaucha rompió la formación para apoderarse de las mulas cargadas con los avíos, incluyendo fuertes sumas en metales preciosos, del ejército realista. Con ello lo privaron también de sus reservas de munición y de provisiones, con las que se retiraron del campo de batalla. Sólo la sección de Dragones que le daba apoyo y la caballería regular al mando de Balcarce mantuvo el frente, pero junto con la pérdida de su equipaje ello bastó para confundir y desorganizar esa ala.
Mientras tanto, al otro lado del frente el resultado era muy distinto: pese a la presencia del mismo Belgrano, el avance de caballería e infantería de los realistas fue imparable, tomando prisionero al coronel Superí. Sin embargo, la firmeza de la columna central permitió a los patriotas recuperar terreno y recobrar a Superí, pero los avances desiguales fraccionaron el frente, haciendo la batalla confusa, incomprensible para sus comandantes y dejando en buena medida las acciones a cargo de los oficiales que encabezaban cada unidad.
La providencial aparición de una enorme bandada de langostas, que se abatieron sobre los pajonales confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patriotas, lo que habría provocado su retirada en la confusión.
Tristán intentó retroceder para organizar a su tropa; en las maniobras para ello, abandonó su parque, que encontró la columna de Eustoquio Díaz Vélez virtualmente desprotegido. Junto con un grupo de infantería de Manuel Dorrego, recobró treinta y nueve carretas cargadas de armas y munición, y la condujo, junto con los cañones que se puedo arrastrar, a la ciudad; tomaron además numerosos prisioneros y las banderas de los regimientos Cotabambas, Abancay y Real de Lima.
Belgrano, a su vez, desconocedor del resultado, intentaba recomponer su tropa cuando encontró al coronel José Moldes, quien había desempeñado el grueso de las funciones de observación. Ambos lograron localizar a Paz, y a través de éste a lo que quedaba de la caballería en el campo. Se les sumó poco después Balcarce, el primero en atreverse a calificar de victoria la situación, juzgando que el campo cubierto de cadáveres y despojos españoles es indicio del resultado, aunque se desconocía por completo el estado de la infantería y de la ciudad. Reordenar la hueste llevaría el resto de la tarde a Belgrano.
Mientras tanto, Tristán evaluaba la pérdida de su munición, de la mayor parte de la artillería y de sus avíos; ordenó a los restos de su tropa, que había perdido más de mil hombres entre muertos y heridos, avanzar sobre la ciudad e intimar su rendición bajo amenaza de incendiarla. Díaz Vélez fuerte en ella, respondió amenazando con el degüello de los prisioneros, entre los que se contaban cuatro coroneles, si Tristán tomaba alguna acción.
El español pernoctó fuera, dudando acerca del curso a seguir; por la mañana, encontró a la tropa de Belgrano a sus espaldas, que lo intimó a rendirse por medio del arrogante coronel Moldes. El jefe realista contestó, rechazando la oferta, que "las armas del rey no se rinden". A continuación se replegó con todo su ejército hacia Salta, mientras 600 hombres al mando de Díaz Vélez lo hostigaban.
"Aunque el triunfo de Tucumán -escribe Mitre- fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas", cabe a Belgrano "la gloria de haber ganado una batalla contra toda probabilidad y contra la voluntad del gobierno mismo".
El material abandonado por los españoles y recuperado por Díaz Vélez y Dorrego —13 cañones, 358 fusiles, 39 carretas, 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña— serviría al Ejército del Norte durante toda su campaña. 450 realistas perdieron su vida en el combate y otros 690, entre oficiales y soldados, fueron capturados en condición de prisioneros, entre estos los coroneles Pedro Barreda, Mariano Peralta, Antonio Suárez y José Antonio Álvarez Sotomayor. Por su parte, los defensores solo tuvieron 80 muertos y 200 heridos. Quedaron destruidos los regimientos y cuerpos militares de Cotabamba, Paruro, Abancay y parte del Real de Lima.
El 27 de octubre se celebró una misa de acción de gracias; en la procesión que llevaba la estatua de la Virgen de las Mercedes, Belgrano depositó su bastón de mando entre los cordones del ropaje de la imagen, proclamándola en agradecimiento como Generala del Ejército Argentino.
Moldes y Holmberg abandonarían el Ejército, pero se le sumaría Juan Antonio Álvarez de Arenales, con quien Belgrano emprendería el 12 de enero la marcha hacia Salta, donde los realistas se habían hecho fuertes.
La victoria consolidó la obra de la Revolución y alejó momentáneamente el peligro de un verdadero desastre. Si el ejército patriota se hubiera retirado, las provincias del norte se hubiesen perdido para siempre y el enemigo, dueño de un extenso territorio, habría llegado hasta Córdoba, donde le hubiera sido más fácil obtener la cooperación de los realistas de la Banda Oriental y de las tropas portuguesas del Brasil.
El triunfo tuvo también importantes consecuencias políticas, por cuanto Belgrano — que contaba con la simpatía de la Logia Lautaro — había derrotado al invasor contrariando las disposiciones del gobierno y demostrando el acierto de los opositores, cuando pedían auxilios para remitir al Ejército del Norte. En Buenos Aires, a los tres días de conocerse la noticia del combate, el Primer Triunvirato fue derribado por la Revolución del 8 de octubre.
Belgrano fue designado Capitán General, pero rehusó el ascenso con suma modestia.
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Pero tú permaneces, sin embargo,
Invencible cristal, Viejo Colegio”
Córdova Iturburu
Sobre el fin del año y la proximidad del egreso de una nueva promoción se repiten los balances, se renuevan las miradas y vuelve a escucharse la pregunta que ya se hacían muchos durante las fiestas del sesquicentenario: ¿Será este el último año de rectorado del profesor Eduardo Julio Giqueaux? ¿Tomarán las autoridades políticas la decisión de jubilarlo? ¿Privilegiarán una vez más a la persona por sobre las instituciones? ¿Cómo hace un hombre que llegó a su cargo en plena dictadura para sostenerse en su puesto luego de veinticuatro años de democracia?
Las fotografías son más que elocuentes. El hombre que apenas pasa de los cuarenta años sonríe satisfecho y acompaña al visitante y a su comitiva a recorrer las galerías. Cualquiera podría afirmar que las celebraciones del centésimo trigésimo aniversario de la fundación del Colegio del Uruguay eran momentos de exaltada alegría como para detenerse a discutir los nombres de los ilustres visitantes. Tal vez tuvieran razón si ese visitante no fuera nada más y nada menos que el dictador más cruel que registra la historia nacional.
Corría el año 1979 y el profesor Eduardo Julio Giqueaux, de distinguida reputación académica y sobrino del entonces intendente de facto, asumía la rectoría titular del Histórico Colegio. En ese carácter le tocó presidir los festejos del 130ª aniversario y en consecuencia recibir al entonces presidente de la república Jorge Rafael Videla.
Pero no sería la última vez que tendría la oportunidad de abrirles las puertas del Colegio a las máximas autoridades del país. Llegada la democracia pudo recibir al Dr. Raúl Alfonsín y también a Carlos Saúl Menem.
En cada caso las fotografías de rigor, las sonrisas.
Una profesora del Colegio que pidió se reserve su identidad accedió a responder algunas cuestiones.
¿En que año ingresó en el Colegio del Uruguay?
“Ingresé al Colegio en el año 1979 en el mes de octubre. Cuando yo ingresé el Rector Giqueaux ya estaba ocupando ese cargo. Tenemos que considerar que fue en la época de la dictadura militar y su tío era intendente de
¿Se asocia la llegada de Giqueaux para ocupar el cargo de rector del Colegio con la dictadura?
En general en la memora colectiva es lo que está establecido, ya desde aquella época. Esto no significa que uno no considere su preparación académica que, sin duda, la tenía y la sigue teniendo, pero en la memoria colectiva quedó instalada la primera situación.
¿Cómo era el Colegio en la época de la dictadura?
El Colegio en esa época era un colegio organizado, porque vamos a convenir que en el modelo bipolar de mundo tenía una organización, es decir, podemos discutirlo desde distintos puntos de vista… Pero las pautas eran pautas claras, una organización verticalista, con una normativa clara que, por supuesto, había ajustarse a ella. En ese entonces no teníamos la posibilidad que tenemos hoy nosotros de discutir una normativa. Pero también tenía que ver con nuestra formación, en mi caso particular estuvo hecha en plenas dictaduras militares, salvo los primeros años de le escuela primaria donde hubo gobiernos democráticos, pero después fue una sucesión de dictaduras militares, por lo tanto mi formación tiene que ver con ese modelo y la formación de todo el personal por aquel entonces. En esa época el Colegio era una institución de prestigio, realmente apuntábamos a una excelencia en la parte del desarrollo del conocimiento, la parte científica. En parte de formación del personal y del alumno estábamos ajustados a ese modelo.
¿Cómo era la actitud del Rector en esa época de dictadura?
Yo del rector tengo que reconocer que el tuvo una continuidad en cuanto a como él se presentó dentro del Colegio. Incluso recuerdo que en cuanto al manejo interno una vez que ingresó, flexibilizó muchas normas internas. Por su puesto, eso fue bien visto por algunos y mal por otros. Pero en algunos lugarcitos del Colegio se lo criticaba precisamente porque era una persona, que a diferencia de lo que pasa hoy, salía al patio, conversaba con los alumnos, flexibilizó mucho el tema de las medidas disciplinarias, todo en esos años. En eso él fue un avanzado y esa conducta Giqueaux la mantuvo siempre, a pesar de que las reglas eran muy estrictas.
¿La actitud de Giqueaux fue cambiando en 30 años?
Los cambios se observan en los últimos años. Yo divido a la gestión Giqueaux dentro del Colegio en dos momentos. En la década del 80 el Colegio creció porque las carreras terciarias nacieron en aquella época y con ellas empezaron las carreras de Turismo, Analista de Sistema, Museología, Bibliotecología,… es decir, que en cuanto al nivel académico el nivel creció y soy conciente de que eso se manifestó no sólo en Concepción del Uruguay, sino en todos los departamentos lindantes, porque ese crecimiento académico del Colegio fue un polo de atracción para cientos de estudiantes de las ciudades vecinas, incluso de jóvenes de
Lo que pasa es que los últimos años, lógicamente, todos coincidiríamos supongo yo que el tema de permanecer muchos años en una misma función desgasta, crea un sistema de relaciones a veces de favores y lógicamente los años se nos vienen encima a todos. Siempre recordando que su formación y su capacidad mental es extraordinaria, pero en su necesidad personal de mantenerse en el cargo, ha producido una negación a esta nueva generación de estudiantes, docentes y del nuevo perfil de educación, porque tampoco tenemos que perder esa situación. Creo que el rector perdió la perspectiva de continuar con esa transformación que él empezó en el Colegio, que hubiese sido fantástica si, probablemente, el le hubiera dejado la posta a personas que se ajustaran más a este mundo.
En casi treinta años cambió el país, cambió el mundo y cambió el Colegio.
Las transformaciones no fueron todas positivas y el Colegio del Uruguay entró en una espiral de decadencia que se hace más evidentes cuando quienes dan cuenta de ellas son los propios alumnos, como Lucas que escribió: “…en la actualidad se encuentra en decadencia o un estado lamentable… hay falta de autoridad y a su vez sería bueno que tenga un cambio de aire en su rectorado que a mi criterio ya lleva demasiados años el mismo hombre, ese hombre que conocí recién en mi tercer año en el Colegio ya que su presencia en el turno tarde es casi nula…”
Mientras tanto el Rector del Colegio continúa en su cargo mas allá de los recambios políticos e institucionales que se han dado en todos los ámbitos. Continúa incluso, cuando ha superado ampliamente los años de servicio y de edad que la ley establece para acceder a los beneficios de la jubilación. Continúa a pesar de que desde algún rincón oscuro de nuestra historia alguien le señale aquella sonrisa junto a Videla.
¿Hubo un ensayo de democratización del Colegio?...
Vos lo dijiste bien, un ensayo, un intento. Lamentablemente creo que ha quedado en el intento porque en la democratización del Colegio ese intento ya se dio cuando nosotros pasamos a
¿Usted cree que el problema fundamental por el que no hay un cambio profundo en el Colegio es la permanencia del rector Giqueax?
Yo creo que si. Es una persona que es una pena, pero que ha priorizado sus propias necesidades personales por sobre las institucionales. Él sabe cuales son las necesidades del Colegio. Lo lamentable es que estamos “dentro de casa”, conocemos realmente la situación las personas que estamos dentro. Porque hacía afuera lo que se representa es otra cosa, tal vez el problema está en nosotros mismos, hemos querido proteger tanto a la institución que finalmente hemos quedado atrapados en nuestras propias decisiones.
¿Por qué nadie se ánima a investigar a Giqueaux?
Eso lo desconozco. Es verdad de la continuidad del profesor Giqueaux, pero acá hay responsabilidades políticas. Son decisiones políticas las que vienen ahora, entonces en los próximos años veremos cuales serán las decisiones que se van a tomar en Paraná con respecto al Colegio. Si el Colegio realmente interesa, creo que va a tener que tomar alguna decisión. Sino continuaremos por muchos años más. Lo que ocurre, y en esto soy bastante oscura, en realidad no queremos mejorar la educación. En el fondo es eso, si nosotros quisiéramos mejorar la educación los cambios serían muchísimos más profundos. Los cambios para que realmente repercutan tienen que ser profundos, no pueden ser de maquillajes. Esa es la cuestión.
¿Cómo está el Colegio hoy por hoy?
Hoy el Colegio está en crisis. Pero todas las instituciones están en crisis, los demás colegios y escuelas también tiene crisis. Estamos en esta situación también por culpa, de la crisis social, económica, política y de valores, que espero podamos ir resolviendo. Interiormente el Colegio debe tener cierta autonomía para salir de la crisis. Hubo algunas cuestiones que el Colegio si pudo resolver, como por ejemplo, tener profesores itinerantes para cubrir las horas libres que los colegios que dependen del CGE no lo tienen, tener proyectos de recuperación de saberes, de tener una área de extensión , es decir, que el Colegio puede tomar decisiones en cuanto a determinados perfiles. El tema del Colegio hoy pasa por un problema de gestión interna. Y acá la fundamental cuestión es la continuidad del rector, esa necedad de Giqueaux a continuar frente a una institución que necesita urgente resolver estas cuestiones.
¿Cómo toma Ud., como docente cuando el rector Giqueaux usa la frase “me van a sacar del Colegio con las patas para adelante”?
Con mucho dolor; primero por supuesto por él, porque después de tantos años creo que sería la peor forma de irse del Colegio; y segundo por la institución. Yo creo que la institución está perdiendo momentos muy importantes, es decir, la institución está en el momento de producir el cambio y no lo produce porque él piensa en las apetencias personales, por sobre las institucionales. A esto hay que agregarle que acá más allá del rector hay responsables políticos. Para la mayoría de la sociedad hoy se sabe cual es la situación institucional del colegio y los políticos también la conocen. Entonces yo para eso si no tengo respuesta.
El “Cristal Invencible” al que le cantaba Córdova Iturburu se ve frágil y a punto de quebrarse. Para muchos es difícil sentirse orgullosos del Viejo Colegio. Otros prefieren callar y muchos enhebran esperanzas. Como bien expresara alguien, es difícil hablar del Colegio y no hablar de Giqueaux. Su nombre esta asociado a grandes momentos y también a la decadencia. En tanto no se ven acciones concretas desde el gobierno para devolverle al heredero de Urquiza su esplendor.
¿Pasará a ser el Colegio del Uruguay otro de los sueños perdidos de Concepción del Uruguay?
Manuel Carpenco y Gabriel Pérez para la cátedra del Lic Adrián Pino
Concepción del Uruguay, 9 de noviembre de 2007.-
Facultad de Ciencias de
Las fotografías corresponden a Archivos Privados y a
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Qué errados están algunos jóvenes y otros no tan jóvenes. Muchos creen ser rebeldes con el sólo hecho de ponerse una remera con la figura del Che Guevara. Otros pretenden ser rebeldes gritando delante de un micrófono frases políticas contra empresarios nacionales, prefiriendo obviar la realidad local. Esto más que un acto de rebeldía es un acto de cobardía. También están quienes piensan que son rebeldes por el sólo hecho de identificarse con la política de izquierda, pero practicando una economía de derecha. Adolescentes que se creen rebeldes por escuchar música a volúmenes irrisorios viernes, sábados, domingos… avanzando a una velocidad aún más exagerada en alguna plaza de la ciudad. Qué errados estaremos, que hoy ser rebeldes es romper las cosas que le pertenecen a la sociedad. Que es más rebelde el que escribe con aerosol frases incoherentes en cualquier pared, pensando que la rebeldía es directamente proporcional al tamaño del graffiti. Adolescentes que carecen de imaginación y destruyen las instalaciones educativas. Habría que aclararles a estos jóvenes que todos los hombres que plantearon alguna revolución, antes de tomar las armas primero agarraron los libros. Para poner algunos ejemplos tomo la figura del Che Guevara, que es al que todos los jóvenes hacen flamear en su remera. No he visto a nadie con una de Mahatma Gandhi quien llevó adelante una revolución pacifista. Cuantas cosas hubiera entendido de más chico si alguien me hubiese brindado la posibilidad de verlo por ese lado. 
Ay! Qué equivocado que están. Qué equivocados que estamos.
Los actos de rebelión se ajustan a contextos históricos. Ser rebeldes es mucho más que llevar una remera con la figura de este carismático argentino con un habano en la boca. Es tan simple tomar la decisión de realizar un acto de rebeldía ante el accionar cotidiano de la sociedad. Sin irnos muy lejos, hoy ser rebelde por ejemplo es respetar las normas de tránsito. Es algo que la mayoría no hacemos. Se pude ser rebelde juntando la mierda del perro en una bolsita, pensando justamente en que si la mascota defeca en un espacio público estoy coartando la posibilidad de que el resto de los seres que integran la sociedad caminen tranquilos por el verde y no esquivando soretes. Como será que hoy un acto de rebeldía es ponerse un traje para ir a un cumpleaños de 15 o a algún casamiento. Ser rebelde es asumir la responsabilidad de emitir el voto el día de las elecciones. Se puede ser rebelde de muchas maneras, de pelo largo, de pelo corto; vestido de negro o de blanco; sucio o limpio. Pero no se puede ser rebelde sin pensar.
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¿Alguien se sorprendió con la medida K de adelantar las elecciones? Pero…compañeros, ustedes mejor que nadie deben saber con la gente que están compitiendo en este año electoral, con quienes, además, han compartido hasta la lista. El factor sorpresa no es el adelantamiento de las elecciones legislativas nacionales, sino la desarticulación de las sociedades opositoras, que en forma abrupta tuvieron que empezar a cerrar acuerdos. Me extraña, compañeros, que nadie mejor que ustedes para los refranes y los buenos discursos que se hayan sorprendido. Basta con darse vuelta para mirar el camino político recorrido por Cristina y Néstor, pero sobre todo ver junto a quien lo han hecho. Para demostrar que esto no es casualidad voy a apelar al viejo recurso de la memoria, que pese a algunas fallas en este caso el archivo de los diarios respaldan esta historia. Antes de las elecciones presidencial 2003 el partido justicialista utilizaría el tradicional método recurrir a los voto internos, donde los compañeros elegirían a los candidatos para las elecciones generales. En aquel momento el por entonces Presidente de la Nación y del PJ, Eduardo Duhalde (impulsor de la candidatura del pingüino santacruzeño), decidió que aquellas internas no se realicen. La medida no fue casual, la presencia de Carlos Saúl Menem (tóquense lo que consideren necesario) encabezando una de las listas justicialistas como candidato presidencial. La maquinaria política para enfrentar al “turco” era insuficiente, de hecho quedó demostrado en la primera vuelta de las elecciones generales. Con aquella medida de anular las internar peronistas, varios compañeros aprovecharon para despegarse y abrir nuevos frentes (desde los K, hasta los Rodriguez Saa, pasando por De la Sota, etc, etc, etc). También era costumbre que los compañeros, por más diferencias internas que tuvieran a la hora de elegir, en las generales tiraban todos para el misma lado. Desde aquel momento ya nada fue lo mismo. Por eso, compañeros, a nadie debe sorprender esta decisión de adelantar la elecciones legislativas nacionales. Sobre todo teniendo en cuenta acontecimientos recientes como la pérdida en los sufragios catamarqueños y el cruce de vereda repentino de quienas antes caminaban junto a Cristina en el Congreso, en la Casa Rosada y en algunas Casas de Gobiernos provinciales. Compañeros, ustedes que son de armar discursos con frases hechas, que apelan a la memoria y a viejos refranes, deberían saber que “dime con quien andas y te diré quien eres”. O bueno, compañeros, en este caso particular sería: dime con quien compartiste el camino político y te diré como actuarás. Etiquetas: la ciudad, opinión, Política, reclamo, reflexión, siempre hay algo para hacer, temas pendientes
Infinidad de historias comienzan y terminan una noche de domingo alrededor del obelisco de la plaza Ramírez. Historias que terminarán siendo calificadas en diferentes géneros por quienes las observen; chismes, patrañas, leyendas, fábulas y, quizás, hasta tradiciones. Algunas son transitorias y otras permanecerán en el corazón de algunos enamorados que disfrutaron el momento o de algún turista que llevará el recuerdo de una plaza llena de gente. Historias comunes, como la de una familia compartiendo mates mientras miran a los gurises aprovechar lo que, para ellos, son extensas rutas para transitar con sus triciclos, bicicletas, patas-patas o simplemente corretear y gastar la ropa de todas los revolcones en el pasto, la tierra y las baldosas. Una noche que juntará una gran cantidad de historias de amistad; de aquellos que comparten un mate y otros que aportan lo comestible para recordar viejas épocas, hablar del presente y también renegando del próximo comienzo de una nueva semana donde cada cual deberá cumplir con su rol laboral, otros de estudios, algunos de viajes. Historias adolescentes que aprovechan la multitud para mantenerse a escondidas pegando la primera pitada de un vicio, el primer beso con algún noviecito/a, armando complicidades que luego causarán dolor, alegría o risas interminables. La historia de aquel abuelo que no se sonroja al convertirse en un chiquilín para jugar con sus nietos. La historia de los animales, viejos compañeros de aquellos que concurren en soledad a la plaza, y donde dos historias de soledad se mezclan, aunque sea un rato, para sentirse acompañados. Esos animales que como dueños de la plaza corren a aquellos liberados por los dueños para correr por toda la plaza. La historia del pequeño perrito de aquel chiquilín que jugaba con sus nietos, mientras su perrito era víctima de la persecución de una jauría que hacía valer su derecho, pero que finalmente fue rescatado por la mano de su amigo, el abuelo.Las historias que se arman en torno al carrito de los panchos, de aquellos que ni siquiera van a volver para cenar, sino que van a aprovechar hasta lo último de la jornada. La historia de dos sentados en un banco, queriéndose.
Y así podré seguir narrando historias de un domingo a la noche en la plaza Ramírez. Noche calurosa de verano, pero en primavera. Todas historias individuales y compartidas, pero cantidades.
Y aquí el reclamo o la propuesta. Será que alguna vez esas historias podrán unirse, aunque sea por un rato, para disfrutar de algún show musical, de baile, una muestra artística, algún evento vinculado con el deporte. Esta es una de las oportunidades que tiene la municipalidad de organizar este tipo de eventos. La propuesta es que cada domingo las Direcciones municipales vayan rotando la organización. Por ejemplo un domingo este a cargo de la Dirección de Cultura, otro la de Juventud, otro la de Deportes y así. Es más, conversando con el profesor Sebastián Guebara de la academia Danza Na Peli, dijo que sólo había que llamarlo para que los alumnos de la academia demuestren lo aprendido. La voluntad de gente como Sebastián y Pitu está. ¿Qué pasa del otro lado?
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Pretendo ser sincero lo que equivale en este tema a ser políticamente incorrecto. Elijo ese camino. Escribo en primera persona como me enseñaron que no debía hacer y me meto a hablar de la democracia cuando está cumpliendo 25 años.
Empezaré por decir que desconfío de que el pueblo argentino sea un pueblo de profundas tradiciones democráticas. Doscientos años de intolerancias y de aniquilamientos mutuos abonan mi pensamiento. Demasiadas muertes que no se pueden justificar por la libertad ni por la justicia ni por la república. Creo, entonces que cada tanto, el pueblo argentino se ha permitido un gesto de tolerancia para vivir en democracia. Ojalá y este último sea eterno.
En segundo lugar
diré que no creo en la epopeya del pueblo que tras años de insistente lucha en contra de la dictadura recuperó sus libertades. Hermoso para un discurso o para el jardín de infantes. Me quedo con la triste realidad de que a la democracia la perdieron los militares más de lo que la ganamos los civiles. En esto tampoco tendremos una lectura única.
Veinticinco años después la democracia se me parece como un maravilloso espejo maldito para lo peor de los argentinos. Debo explicarme. Quiero decir que este sistema tiene la fascinante y at
erradora virtud de reflejarnos. De un lado nosotros y del otro el gobierno. Frente a frente en un juego de espejos rotos o mágicos. Lo que sobra en una imagen es lo que falta en la otra o lo que de un lado es pequeño en el espejo se multiplica. La hipocresía escondida de un lado brilla en el otro.
Porque si ellos están allí, en el poder, en el gobierno, en la banca o en el tribunal es, porque nosotros elegimos estar aquí. Me incluyo. Hace unos días en la penúltima sesión de 
Y en el juego de los espejos la democracia nos ofrece ampliadas nuestras miserias más abyectas, las peores de todas, las pequeñas, las de todos los días, esas que por cotidianas ya no distinguimos. Las que desempeñadas por los funcionarios del Estado se transforman en negociados, corruptelas y estafas de toda laya. ¿De dónde creen ustedes que salen los políticos? ¿De un canasto? Nacen, crecen y juntan sus adhesiones entre nosotros y allí sacan lo mejor y también lo peor de nosotros.
Pero verse al espejo es reconocerse. Es encontrar la imagen real. Es descubrir la esencia y la identidad. Es decir, es la forma de comenzar a cambiar. O al menos de considerarlo.
Apenas han pasado veinticinco años. En los oí
dos de muchos aun resuenan las marchas militares. Tenemos una democracia que apenas empieza a dejar su adolescencia y que cada tanto manifiesta signos de madurez: Las ideas políticas ya no dividen familias ni amigos en la argentina. Celebro eso. La sociedad es mucho más tolerante que hace treinta años y hoy se atreve a discutir cuestiones de sexo, derechos de tercera generación o la posibilidad de abrir el debate parlamentario en torno de la legalización del aborto. También celebro esa tolerancia. Hacemos esfuerzos por conjurar los fantasmas del pasado y damos marcha atrás en decisiones equivocadas para rectificarnos. Ta
mbién me alegra. En suma, estamos creciendo. Creciendo en democracia que no significa crecer derechito sino a los tumbos y dando vueltas. Así me gusta más.
Estamos celebrando veinticinco felices años (atrévase a rehacer el balance y verá que han sido felices. Ponga arriba de todo el bienestar general). Y seguimos cantando (¿no es así María Elena?)
Lo que sigue, como lo que supimos conseguir, es responsabilidad de todos. Suya también.
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Con este nuevo paro agropecuario, agravado por la sequía en esta región de la República Argentina, muchos auguraban que la historia se repetiría. Pero nada de eso pasó. Los medios le dieron su tiempo al reclamo rural, pero siguieron atentos a otras cuestiones. Si, sorpresa. Lo que no sorprendió fue la actitud adoptada por los representantes del gobierno. Cristina siguió abocada a su agenda de inauguraciones y visitas protocolares, más allá de haber arrojado alguna frase sobre este conflicto. Por su parte el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, se fue de viaje con su familia a Grecia para festejar sus 50 años, junto a su hijo futbolista que milita en un club griego. Si hasta se duda de su presencia en la jura de la nueva constitución, pero esto es arena de otro costal. En realidad del que más se esperaba era del secretario de agricultura, ganadería y pesca de la nación, Carlos Cheppi, quien asumió el cargo luego finalizada la primera etapa del conflicto. Pero éste también fue indiferente con los productores apostados nuevamente a la vera de las rutas nacionales, aunque menos que otros sectores del gobierno. Los ruralistas advierten con medidas más duras de protestas, ante la indiferencia del gobierno y porque no también de los medios de comunicación y de muchos sectores de la sociedad argentina que en la primera etapa, justificaron los cortes y hasta se animaron a salir a la calle a golpear sus cacerolas.
Ahora vuelvo con la idea de que la historia se repite como en esa película que… bueno y todo eso.
Tal vez algún memorioso lector quizás recuerde lo que sucedió con el reclamo ambiental de Gualeguaychú por la instalación de Botnia en Fray Bentos. Esta película también ocupó el primer lugar en la cartelera de la realidad argentina en su momento. El apoyo de muchos sectores de la sociedad y todos los medios de comunicación aglomerados en el corte de ruta de arroyo verde. Vaya coincidencia, la postura de los gobiernos (nacional y provincial) fue la misma que ahora: indiferencia, más allá de algún intento superficial de mejorar la situación. La postura de la secretaria de medio ambiente y desarrollo sustentable de la nación, Romina Picolotti, fue la de esperar órdenes de sus superiores. Se debe haber sentado la muchacha, pues nunca le llegaron.
Dos películas de distintos géneros, o mejor dicho del mismo (por esto de que todo tiene que ver con todo), que parecen tener el mismo final. Indiferencia de quien tiene el deber de tomar las medidas correspondientes, los gobernantes y sus funcionarios. Olvido por parte de muchas personas que acompañaron el reclamo en un principio, pero que luego se fueron quedando sin ganas de reclamar. Pero sobre todo y creo yo lo más importante, otra vez la notoria falta de una política seria y planificada para un país que la necesita urgente.
Si la película no le gustó deje su comentario y vaya urgente a alquilar otra. Pero no se olvide que el género no importa, la historia siempre se repite.
-¡¡¡Corten!!!
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“El ferrocarril hará la unidad de la República Argentina mejor que todos los congresos. Los congresos podrán declararla una e indivisible; sin el camino de fierro que acerque sus extremos remotos, quedará siempre divisible y dividida contra todos los decretos legislativos. Sin el ferrocarril no tendréis unidad política en países donde la distancia hace imposible la acción del poder central”.
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Ay, pero que lástima. Una vez más, gracias a los medios de comunicación de alcance nacional, el centralismo porteño se refleja en la pantalla de los televisores de
dos formaciones completas que prestan servicio diariamente. En el resto del país y volviendo a la década del 90 los usuarios tuvieron que soportar como una empresa multinacional ponía fin a mas de un siglo de historia del ferrocarril.
La verdad causa dolor prender la televisión para ver que en el informativo sólo muestran lo que ocurre allá, en el exterior del país, en
Fuera de ese cuadro propuesto por el lente de la cámara la realidad es otra, mucho más sacrificada, de trabajo, de esfuerzo, de unión, de esperanza, pero menos comercial para la empresa periodística. Tal es el caso de la gente de Arroyo Barú y Villa Elisa, en Entre Ríos, que comenzaron a limpiar el ramal que une a las dos ciudades. También el caso de las provincias de Corrientes y Misiones que pelean por la reactivación de un servicio ferroviario de pasajeros. Y también el trabajo de un grupo de estudios históricos denominada “La
Lamentablemente si nos subimos al tren de la realidad propuesto por las empresas periodísticas nacionales, quién sabe en que estación nos bajaremos. Por eso, más vale un TREN PARA TODOS, que todos contra los trenes.
Cual adolescente que espera a que sus padres se vayan de viaje para quedarse solo en la casa y jugar a ser independiente, el vicepresidente de la nación, Julio César Cleto Cobos, aprovecha la ausencia de Cristina para llevar invitados a la Casa Rosada. A simple viste pareciera que los visitantes buscan una diálogo con el gobierno de turno en ausencia de sus máximos referentes, Cristina y Néstor, ya que en presencia de ellos las puertas de la Casa están cerradas. Ni lerdos, ni perezosos, tanto Cobos como Macri se reunieron y posaron para las cámaras. El jefe de gobierno porteño y su vice, llegaron para hacer un reclamo económico de la Ciudad a la Nación (poco nos importa ese problema a los de acá, además este no es el objetivo del escrito). Al día siguiente, continuando como dueño de casa, Cobos recibió al presidente de la FAA, Eduardo Buzzi, quien hace rato pide en los medios de comunicación un diálogo con el gobierno. Esta vez a Buzzi
le tocó nuevamente hablar con quien ya se ha convertido en un viejo conocido, el Vicepresidente de la Nación, el mismo que diera su voto no positivo a la resolución 125. Nada de esto gustó en el oficialismo kirchnerista. En definitiva ¿qué quiere demostrar Cleto? Su ideología es totalmente contraria a la de los K, que dicen ser peronistas y Cobos viene del seno del radicalismo. Con estas invitaciones Cleto busca plantearle un desafío a Cristina. El desafío que nunca habría alcanzado en las elecciones. Ahora habrá que ver si el aumento de su imagen positiva se refleja en las urnas. Aunque ya dijo que no se va a postular en 2011, Cobos no está haciendo más que lo que hizo Néstor Kirchner para ocupar la presidencia de la nación en el 2003, cuando amparó bajo el ala de Duhalde y después de llegar a la presidencia se echó a volar solo. Cleto primero fue un aliado incondicional para reunir los votos de los radicales K y sumarlos a los del aparato Duhalde-Kirchnerista. Ahora que ya está ahí y tiene la posibilidad se les plantó, al parecer, para dar pelea. En otras palabras, le está dando de tomar de su propio remedio. Esto no es más que otra de tantas muestras de la falta de códigos que existe en la política de los últimos años, donde los proyectos no se discuten y donde lo único que importa es el beneficio individual. Juguemos en la Casa mientras Cristina no está ¿Cobos, está? Sí, está.Etiquetas: opinión, Política, reflexión, todo tiene que ver con todo
A ver, a ver… Por dónde empezar. Son tantos los ministerios, las secretarías, las direcciones y los nombres de los ignorantes que están ocupando estos cargos a nivel nacional, provincial y municipal que cuesta. Bueno, vamos directo a lo que pasó en estas últimas semanas, que fueron hechos que me dispararon miles de preguntas y de relaciones posibles.
Caso 1: El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cargo de Alicia Kirchner entregó estufas eléctricas en un barrio sin luz, camas de dos plazas en viviendas que no tienen paredes y otras cosas que la verdad son para indignarse. ¿Qué pasó muchachos? Se les mezclaron las listas de las promesas preelectorales, estuvieron fuera del país todo este tiempo y pensaron que la realidad es otra, o mejor dicho, ¿están al tanto de la realidad que nos toca vivir a los argentinos? Al parecer, no. ¿Dónde está el equipo de trabajo del ministerio encargado de hacer el relevamiento de necesidades básicas de la mayoría de los barrios argentinos, desde Ushuaia a La Quiaca? ¡Por favor! Si es un chiste (aunque lo dudo), debo aclarar que es de muy mal gusto. Esto sucedió en el barrio de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires por eso salió en un medio porteño. Pero como acá todo tiene que ver con todo y mi me gusta razonar las cosas, vamos al caso 2 y después a las conclusiones.
El error del Ministerio de Desarrollo Social, no es más que un ejemplo de lo que pasa cuando los gobernantes dan lugar a los pedidos como el que le hizo Carlín a Urribarri. Porque la hermana del ex presidente Néstor Kirchner está ocupando ese cargo, por ser hermana del ex presidente (todos los ministros ocupan el cargo por decisión del PEN ya que esa es una atribución exclusiva del Presidente) y no por sus capacidades en el desarrollo social.
Y aprovechando esto de “todo tiene que ver con todo” me pregunto: ¿No es lo mismo entregar estufas eléctricas en un barrio sin luz, qué concretar el proyecto del tren bala en un país cuyo sistema ferroviario principal está desmantelado o directamente no está?



