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Siempre seguir luchando: Batalla de Escamela y Batalla de Tucumán




La Batalla de Escamela fue una acción militar de la Guerra de Independencia de México, efectuada el 28 de mayo de 1812, en la localidad de Escamela, perteneciente al municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz. Los insurgentes comandados por el Gral. José María Morelos y Pavón se enfrentaron contra las fuerzas realistas, conformadas por españoles peninsulares y americanos. La batalla se llevó a cabo como un acción estratégica para la consecuente Toma de Orizaba en Veracruz. Como resultado, la batalla permitió la salida de los realistas en Ixtaczoquitlán.

La batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Miguel de Tucumán, en el curso de la Guerra de Independencia Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano a quien secundara el coronel Eustaquio Díaz Vélez en su carácter de mayor general, derrotó a las tropas realistas del general Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses confirmar los límites de la región bajo su control.
La región del Alto Perú, la actual Bolivia, estaba nuevamente en manos de los realistas desde la derrota de la batalla de Huaqui, en la que el inexperto porteño Juan José Castelli no pudo hacer frente a las tropas de Tristán.
Las órdenes del Primer Triunvirato habían puesto a Belgrano al frente del Ejército del Norte el 27 de febrero de 1812; instalado su cuartel general en San Salvador de Jujuy. Desde allí Belgrano intentaba reanimar la moral de la tropa derrotada en Huaqui. Fue con ese ánimo que, el 25 de mayo enarboló en San Salvador de Jujuy la bandera que había creado meses atrás, y la hizo bendecir en la Catedral jujeña por el canónigo Gorriti.
Pronto notó que no estaba en condiciones de defender adecuadamente la plaza, y el 23 de agosto ordenó la retirada masiva de toda la población hacia el interior del territorio tucumano, en el llamado Éxodo Jujeño. Civiles y militares se replegaron, arrasando a su paso todo lo que pudiera dar cobijo o ser útil a los realistas. Cuando los españoles entraron, hallaron la ciudad solitaria y sin habitantes:
"Estaba desierta y desmantelada, y espantado del aspecto tristísimo de aquellos hogares desamparados y de aquellas calles mudas y tristes después de la agradable animación de otros tiempos"
Las órdenes del Triunvirato ordenaban al Ejército del Norte hacerse fuerte en Córdoba. Sin embargo, Belgrano concibió la idea de detenerse en Tucumán, donde la población está dispuesta a sumarse al ejército. La victoria el 3 de septiembre en un combate sobre el río Las Piedras entre su retaguardia y dos columnas de avanzada de la tropa de Tristán confirmó su propósito; logró prender al jefe de la columna, el coronel Huici y una veintena de soldados. Despachó a Juan Ramón Balcarce hacia la ciudad, ordenándole reclutar y entrenar en la medida de lo posible un cuerpo de caballería a partir de los milicianos locales, con cartas para la rica y poderosa familia Aráoz, dos de cuyos integrantes, Eustoquio Díaz Vélez y Gregorio Aráoz de La Madrid, prestaban servicios bajo su mando como mayor general o segundo jefe y teniente respectivamente.
La misión de Balcarce, unida a los rumores de que la tropa se retiraba hasta Córdoba, causó comprensible alarma en la ciudad. Tañeron las campanas del Cabildo y el cuerpo, en sesión pública, dispuso enviar tres representantes — los oficiales Bernabé Aráoz y Rudecindo Alvarado y el eclesiástico doctor Pedro Miguel Aráoz — ante Belgrano, para pedirle que diera batalla a los españoles en Tucumán. Al llegar a Tucumán el 13 de septiembre, Belgrano encontró a Balcarce con 400 hombres — sin uniformes y armados sólo con lanzas, pero bien organizados — y a la ciudad dispuesta a ofrecerle apoyo; Belgrano, según muchos historiadores, no buscaba más que ese pretexto para desobedecer la orden de retirada. Les dijo que se quedaría si su fuerza era engrosada con 1.500 hombres de caballería, y si el vecindario le aportaba 20.000 pesos plata para la tropa, cantidades que la comisión ofreció duplicar. Decidió ignorar por lo tanto las intimaciones del Triunvirato y hacerse fuerte allí.
Mientras tanto, el ejército realista avanzaba con dificultad, al no hallar en el terreno arrasado medios o instalaciones para cobijarse o reaprovisionarse; partidas irregulares organizadas por los locales y el ejército de Belgrano los hostigaban constantemente. No fue hasta el 23 de septiembre cuando, desde el paraje de Los Nogales, donde avistó Tucumán, recibió Tristán noticia de que el Ejército del Norte estaba acampado en la plaza y dispuesto a darle allí batalla.
En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día del combate, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión.En esos mismos momentos, Tristán ordenó la marcha hacia la ciudad. Algunas fuentes indican que, en lugar de tomar el camino directo, rodeó la plaza desde el sur, intentando prevenir una posible huida de los patriotas en dirección a Santiago del Estero. Otras afirman que en el paraje de Los Pocitos se encontró repentinamente con los campos incendiados por orden del teniente de Dragones La Madrid, natural de la zona, que contaba con la velocidad del fuego avivado por el viento del sur para desordenar la columna española. En todo caso, utilizó el viejo camino real del Perú para poner frente a la ciudad a una legua de ésta, en el paraje del Manantial.
Mientras tanto, y aprovechando la confusión provocada por el fuego, Belgrano — que había dispuesto al alba sus tropas al norte de la ciudad — había cambiado su frente hacia el oeste, contando con una visión clara de las maniobras de Tristán, y plantó cara a éste en un terreno escabroso y desparejo llamado el campo de las Carreras. La rápida embestida sobre el flanco de Tristán apenas dio tiempo a éste de reorganizar su frente y ordenar montar la artillería.
Belgrano había dispuesto la caballería en dos alas: la derecha, al mando de Balcarce, era más numerosa — contaba con la tropa gaucha recién reclutada — que la izquierda, al mando del Coronel Eustoquio Díaz Vélez
La infantería estaba dividida en tres columnas, comandadas por el coronel José Superí la izquierda, el capitán Ignacio Warnes la central, y el capitán Carlos Forest la derecha, junto a la cual una sección de Dragones apoyaba la caballería. Una cuarta columna de reserva estaba al mando del teniente coronel Manuel Dorrego; el barón Eduardo Kaunitz de Holmberg comandaba la artillería, ubicada entre las columnas de a pie, demasiado dividida entre las mismas para ser efectiva, siendo su ayudante de campo José María Paz.
Fue la artillería la que inició el combate, bombardeando los batallones de Cotabambas y Abancay, que respondieron cargando a la bayoneta. Belgranó ordenó responder con la carga de la infantería de Warnes, acompañada de la reserva de caballería del capitán Antonio Rodríguez, mientras que la caballería de Balcarce cargaba sobre el flanco izquierdo de Tristán; la carga tuvo un efecto formidable. Lanza en ristre, avanzaron haciendo sonar sus guardamontes y con tal ímpetu que la caballería de Tarija se desbandó a su paso, retrocediendo sobre su propia infantería y desorganizándola hasta tal punto que sin encontrar casi resistencia la caballería tucumana alcanzó la retaguardia del ejército enemigo.
Es imposible saber qué efecto hubieran podido tener de cargar desde ese sitio, en un movimiento de pinzas; compuesta en general por hombres de campo e ignorantes de la disciplina militar, buena parte de la caballería gaucha rompió la formación para apoderarse de las mulas cargadas con los avíos, incluyendo fuertes sumas en metales preciosos, del ejército realista. Con ello lo privaron también de sus reservas de munición y de provisiones, con las que se retiraron del campo de batalla. Sólo la sección de Dragones que le daba apoyo y la caballería regular al mando de Balcarce mantuvo el frente, pero junto con la pérdida de su equipaje ello bastó para confundir y desorganizar esa ala.
Mientras tanto, al otro lado del frente el resultado era muy distinto: pese a la presencia del mismo Belgrano, el avance de caballería e infantería de los realistas fue imparable, tomando prisionero al coronel Superí. Sin embargo, la firmeza de la columna central permitió a los patriotas recuperar terreno y recobrar a Superí, pero los avances desiguales fraccionaron el frente, haciendo la batalla confusa, incomprensible para sus comandantes y dejando en buena medida las acciones a cargo de los oficiales que encabezaban cada unidad.
La providencial aparición de una enorme bandada de langostas, que se abatieron sobre los pajonales confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patriotas, lo que habría provocado su retirada en la confusión.
Tristán intentó retroceder para organizar a su tropa; en las maniobras para ello, abandonó su parque, que encontró la columna de Eustoquio Díaz Vélez virtualmente desprotegido. Junto con un grupo de infantería de Manuel Dorrego, recobró treinta y nueve carretas cargadas de armas y munición, y la condujo, junto con los cañones que se puedo arrastrar, a la ciudad; tomaron además numerosos prisioneros y las banderas de los regimientos Cotabambas, Abancay y Real de Lima.
Belgrano, a su vez, desconocedor del resultado, intentaba recomponer su tropa cuando encontró al coronel José Moldes, quien había desempeñado el grueso de las funciones de observación. Ambos lograron localizar a Paz, y a través de éste a lo que quedaba de la caballería en el campo. Se les sumó poco después Balcarce, el primero en atreverse a calificar de victoria la situación, juzgando que el campo cubierto de cadáveres y despojos españoles es indicio del resultado, aunque se desconocía por completo el estado de la infantería y de la ciudad. Reordenar la hueste llevaría el resto de la tarde a Belgrano.
Mientras tanto, Tristán evaluaba la pérdida de su munición, de la mayor parte de la artillería y de sus avíos; ordenó a los restos de su tropa, que había perdido más de mil hombres entre muertos y heridos, avanzar sobre la ciudad e intimar su rendición bajo amenaza de incendiarla. Díaz Vélez fuerte en ella, respondió amenazando con el degüello de los prisioneros, entre los que se contaban cuatro coroneles, si Tristán tomaba alguna acción.
El español pernoctó fuera, dudando acerca del curso a seguir; por la mañana, encontró a la tropa de Belgrano a sus espaldas, que lo intimó a rendirse por medio del arrogante coronel Moldes. El jefe realista contestó, rechazando la oferta, que "las armas del rey no se rinden". A continuación se replegó con todo su ejército hacia Salta, mientras 600 hombres al mando de Díaz Vélez lo hostigaban.
"Aunque el triunfo de Tucumán -escribe Mitre- fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas", cabe a Belgrano "la gloria de haber ganado una batalla contra toda probabilidad y contra la voluntad del gobierno mismo".
El material abandonado por los españoles y recuperado por Díaz Vélez y Dorrego —13 cañones, 358 fusiles, 39 carretas, 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña— serviría al Ejército del Norte durante toda su campaña. 450 realistas perdieron su vida en el combate y otros 690, entre oficiales y soldados, fueron capturados en condición de prisioneros, entre estos los coroneles Pedro Barreda, Mariano Peralta, Antonio Suárez y José Antonio Álvarez Sotomayor. Por su parte, los defensores solo tuvieron 80 muertos y 200 heridos. Quedaron destruidos los regimientos y cuerpos militares de Cotabamba, Paruro, Abancay y parte del Real de Lima.
El 27 de octubre se celebró una misa de acción de gracias; en la procesión que llevaba la estatua de la Virgen de las Mercedes, Belgrano depositó su bastón de mando entre los cordones del ropaje de la imagen, proclamándola en agradecimiento como Generala del Ejército Argentino.
Moldes y Holmberg abandonarían el Ejército, pero se le sumaría Juan Antonio Álvarez de Arenales, con quien Belgrano emprendería el 12 de enero la marcha hacia Salta, donde los realistas se habían hecho fuertes.
La victoria consolidó la obra de la Revolución y alejó momentáneamente el peligro de un verdadero desastre. Si el ejército patriota se hubiera retirado, las provincias del norte se hubiesen perdido para siempre y el enemigo, dueño de un extenso territorio, habría llegado hasta Córdoba, donde le hubiera sido más fácil obtener la cooperación de los realistas de la Banda Oriental y de las tropas portuguesas del Brasil.
El triunfo tuvo también importantes consecuencias políticas, por cuanto Belgrano — que contaba con la simpatía de la Logia Lautaro — había derrotado al invasor contrariando las disposiciones del gobierno y demostrando el acierto de los opositores, cuando pedían auxilios para remitir al Ejército del Norte. En Buenos Aires, a los tres días de conocerse la noticia del combate, el Primer Triunvirato fue derribado por la Revolución del 8 de octubre.
Belgrano fue designado Capitán General, pero rehusó el ascenso con suma modestia.

La causalidad de lo casual



Miraba por la ventana de la radio el horizonte de la cuidad humeante y me vino a la memoria la gira emprendida por el primer mandatario entrerriano, Sergio Daniel Urribarri, Me dije causalidad del destino (no es un error de tipeo, leyó bien: causalidad) porque en política nada es casual, y menos en tiempos de campaña. Que bien nos hace a los entrerrianos escuchar los anuncios de nuevas obras y mucho mejor ver la concreción de otras. Pero que difícil es observar, para la mayoría, la intención que ello persigue. Si, hoy la finalidad es levantar la imagen positiva de un gobierno pseudo dividido entre “urribarristas” y “bustistas”. Decía, no es casualidad que Urribarri sólo se traslade a hacer anuncios en las ciudades más grandes de la provincia, que de ahora en más denominaremos: aquellas ciudades que son capaces de definir una elección.

El primer fuerte de esta campaña fue la presencia de la Presidente en la ciudad de Paraná, para la 4º o 5º inauguración de la misma planta (o sería correcto definirla como la rererereinaguración).

El segundo gran epicentro en cuanto a caudal de votos (también de pobreza) de estas elecciones se da en Concordia, donde más allá del peso electoral que representa la figura de Busti había que asegurarlo con el anuncio de una obra, como la construcción de un nuevo establecimiento educativo (¿No hay plata para blanquear un porcentaje mayor del sueldo de los actuales docentes y si para incorporar más? Detalle, nada más).

Con la diferencia en las urnas que se puede sacar en estos dos distritos, el resto de las ciudades entrerrianas son de relleno. Pero por si las moscas nos vamos a Gualeguaychú y ya cerramos el convenio y ponemos el gancho para la creación de un nuevo hospital (¿En esta ciudad no había un grupo de no se qué, que cortaban no se dónde, en reclamo de algo?).

Y bueno para terminar de asegurar la costa del Uruguay firmamos para que se realice la nueva costanera de Concepción del Uruguay y listo (Dijo Urribarri mirando la pintoresca imagen actual del puerto paralizado de esta ciudad – Che, que bien conservado está el puerto que dejó el General Urquiza en esta ciudad y que moderno para su época).

El resto de las ciudades, sólo aquellas que tienen la suerte de que una ruta asfaltada cruce cerca, que se conforme con una mirada desde el helicóptero y con una caminata de doscientos metros por la banquina.

Y los pueblos…mmm. Los pueblos con los anuncios de la reactivación del ferrocarril desde la casa Gris.

Entre Ríos ¿entre todos? Si, con mucha imaginación

Ser rebelde, hoy



Qué errados están algunos jóvenes y otros no tan jóvenes. Muchos creen ser rebeldes con el sólo hecho de ponerse una remera con la figura del Che Guevara. Otros pretenden ser rebeldes gritando delante de un micrófono frases políticas contra empresarios nacionales, prefiriendo obviar la realidad local. Esto más que un acto de rebeldía es un acto de cobardía. También están quienes piensan que son rebeldes por el sólo hecho de identificarse con la política de izquierda, pero practicando una economía de derecha. Adolescentes que se creen rebeldes por escuchar música a volúmenes irrisorios viernes, sábados, domingos… avanzando a una velocidad aún más exagerada en alguna plaza de la ciudad. Qué errados estaremos, que hoy ser rebeldes es romper las cosas que le pertenecen a la sociedad. Que es más rebelde el que escribe con aerosol frases incoherentes en cualquier pared, pensando que la rebeldía es directamente proporcional al tamaño del graffiti. Adolescentes que carecen de imaginación y destruyen las instalaciones educativas. Habría que aclararles a estos jóvenes que todos los hombres que plantearon alguna revolución, antes de tomar las armas primero agarraron los libros. Para poner algunos ejemplos tomo la figura del Che Guevara, que es al que todos los jóvenes hacen flamear en su remera. No he visto a nadie con una de Mahatma Gandhi quien llevó adelante una revolución pacifista. Cuantas cosas hubiera entendido de más chico si alguien me hubiese brindado la posibilidad de verlo por ese lado.

Ay! Qué equivocado que están. Qué equivocados que estamos.

Los actos de rebelión se ajustan a contextos históricos. Ser rebeldes es mucho más que llevar una remera con la figura de este carismático argentino con un habano en la boca. Es tan simple tomar la decisión de realizar un acto de rebeldía ante el accionar cotidiano de la sociedad. Sin irnos muy lejos, hoy ser rebelde por ejemplo es respetar las normas de tránsito. Es algo que la mayoría no hacemos. Se pude ser rebelde juntando la mierda del perro en una bolsita, pensando justamente en que si la mascota defeca en un espacio público estoy coartando la posibilidad de que el resto de los seres que integran la sociedad caminen tranquilos por el verde y no esquivando soretes. Como será que hoy un acto de rebeldía es ponerse un traje para ir a un cumpleaños de 15 o a algún casamiento. Ser rebelde es asumir la responsabilidad de emitir el voto el día de las elecciones. Se puede ser rebelde de muchas maneras, de pelo largo, de pelo corto; vestido de negro o de blanco; sucio o limpio. Pero no se puede ser rebelde sin pensar.

Dime con quien andas y te diré…



¿Alguien se sorprendió con la medida K de adelantar las elecciones? Pero…compañeros, ustedes mejor que nadie deben saber con la gente que están compitiendo en este año electoral, con quienes, además, han compartido hasta la lista. El factor sorpresa no es el adelantamiento de las elecciones legislativas nacionales, sino la desarticulación de las sociedades opositoras, que en forma abrupta tuvieron que empezar a cerrar acuerdos. Me extraña, compañeros, que nadie mejor que ustedes para los refranes y los buenos discursos que se hayan sorprendido. Basta con darse vuelta para mirar el camino político recorrido por Cristina y Néstor, pero sobre todo ver junto a quien lo han hecho. Para demostrar que esto no es casualidad voy a apelar al viejo recurso de la memoria, que pese a algunas fallas en este caso el archivo de los diarios respaldan esta historia. Antes de las elecciones presidencial 2003 el partido justicialista utilizaría el tradicional método recurrir a los voto internos, donde los compañeros elegirían a los candidatos para las elecciones generales. En aquel momento el por entonces Presidente de la Nación y del PJ, Eduardo Duhalde (impulsor de la candidatura del pingüino santacruzeño), decidió que aquellas internas no se realicen. La medida no fue casual, la presencia de Carlos Saúl Menem (tóquense lo que consideren necesario) encabezando una de las listas justicialistas como candidato presidencial. La maquinaria política para enfrentar al “turco” era insuficiente, de hecho quedó demostrado en la primera vuelta de las elecciones generales. Con aquella medida de anular las internar peronistas, varios compañeros aprovecharon para despegarse y abrir nuevos frentes (desde los K, hasta los Rodriguez Saa, pasando por De la Sota, etc, etc, etc). También era costumbre que los compañeros, por más diferencias internas que tuvieran a la hora de elegir, en las generales tiraban todos para el misma lado. Desde aquel momento ya nada fue lo mismo. Por eso, compañeros, a nadie debe sorprender esta decisión de adelantar la elecciones legislativas nacionales. Sobre todo teniendo en cuenta acontecimientos recientes como la pérdida en los sufragios catamarqueños y el cruce de vereda repentino de quienas antes caminaban junto a Cristina en el Congreso, en la Casa Rosada y en algunas Casas de Gobiernos provinciales. Compañeros, ustedes que son de armar discursos con frases hechas, que apelan a la memoria y a viejos refranes, deberían saber que “dime con quien andas y te diré quien eres”. O bueno, compañeros, en este caso particular sería: dime con quien compartiste el camino político y te diré como actuarás.

Cuidado!!! Pelotudos en rojo.



¡¡¡Ay, que pelotudos!!! Perdón si herí susceptibilidades, pero no hay otro adjetivo mejor para definir a los conductores (hombres y mujeres) que esperan en un semáforo en rojo un rato y sin que éste muestre la luz verde pasan la encrucijada.
Vamos con unos ejemplos, para introducirnos mejor en la lectura.
Situación 1: lugar, semáforo de Galarza y Díaz Vélez. Día y hora, un domingo alrededor de las 15, pleno sol. Acción, un motociclista se detiene al ponerse el semáforo en luz roja, espera un rato y avanza sin esperar a que la luz verde indique el avance del vehículo.
Situación 2: lugar, semáforo en el acceso a la ciudad frente a El yugo. Día y hora, mismo domingo de la situación 1, unos minutos más tarde. Acción, la misma pero esta vez una camioneta blanca.
Situación 3: lugar, un semáforo de la ciudad de Colón. Día y hora, mismo domingo a las 22 aproximadamente. Acción, idéntica a la situación 1 salvo que esta vez el motociclista iba con acompañante.
Ojalá estas situaciones hayan despertado la imaginación de ustedes para entender lo que en realidad pasó este domingo en distintos puntos geográficos.
Ahora digo, déjense de joder con esperar un rato y pasar sin autorización. Las cagadas se hacen en forma involuntaria o con mucha convicción. No hay escala cuando se viola una ley, en este caso de tránsito. No se puede violar más o menos una ley. La acción es correcta o incorrecta.
La ley nacional de tránsito, N° 24.449, en su artículo 44 inciso “a2” dice: “con luz roja, detenerse antes de la línea marcada a tal efecto o de la senda peatonal, evitando luego cualquier movimiento”.
Así que ya sabés, si sos de esos que esperan un rato con el semáforo en rojo y después cruzan sin que se ponga en verde sos un gran pelotudo, porque si los encargados de ordenar el tránsito se dan cuenta de tu acción te van a hacer la multa correspondiente (o pedirte coima o no te van a hacer nada).
Si estás dispuesto a cruzar en rojo, tomá coraje y no frenes. Pero acordate de mirar bien a los costados no vaya a ser cosa que… pum!

Lo que importa... es la altura del río!!



Bueno, ahora sí. Se acabó la crisis económica internacional, ya no hay más problemas de inseguridad, las medidas anunciadas por la presidente quedarán para marzo del año que viene, la reforma de la Constitución de Entre Ríos quedó muy atrás y las huellas de una multitudinaria procesión del virgen fueron borradas por la lluvia de la madrugada. Éstos son sólo algunos ejemplos, porque sería imposible numerar todas las cosas que quedarán relegadas de la agenda cotidiana de la gente. Lo que realmente importa ahora es: en primer lugar la altura del río; y segundo el pronóstico del tiempo. Nada será más apasionante en este verano (como en los anteriores) que levantarse pensando en si la altura del río será la adecuada para acceder a las distintas playas uruguayenses y además saber si el tiempo acompañará la jornada. Claro, ya a esta altura el año está perdido (hay quines sostiene que se pasó enero, se pasó el año). Después del viejo ritual de todos los 8 de diciembre, cuando los representantes del gobierno municipal y las autoridades eclesiásticas viajan en comitiva de una playa a la otra para bendecir las aguas e inaugurar oficialmente la temporada estival, augurando (pero haciendo poco, como siempre) un verano turístico glorioso. Volviendo al tema de las prioridades… Nada será más importante de aquí hasta, por lo menos, finales de la primera quincena de febrero. Que importa si se cae la bolsa de Wall Street o el Down Jones o el precio de los cereales. La verdadera tragedia sería que el río pase los tres metros de altura. Sólo tres metros de agua ocasionarán la gran ira de muchos vecinos prontos a disfrutar del sol, de la playa, de las vistas (si, incluye todas), de la arena. Una ira, como la que nunca se despierta durante el año con otras acciones (no de la naturaleza, si no del hombre) que son más injustas, egoístas y sobre todo trascendente para el crecimiento de la ciudad, pero esto último es arena de otro costal. Por supuesto que también habrá que estar atento al pronóstico, que deberá acompañar rigurosamente a la altura del río. Cabe aclarar, para algún despistado lector, que estos son los dos datos que nadie, pero nadie, puede desconocer en esta época. Gracias al avance tecnológico hoy, estos datos, se consiguen fácilmente.

Muchas historias que pueden convertirse en una



Infinidad de historias comienzan y terminan una noche de domingo alrededor del obelisco de la plaza Ramírez. Historias que terminarán siendo calificadas en diferentes géneros por quienes las observen; chismes, patrañas, leyendas, fábulas y, quizás, hasta tradiciones. Algunas son transitorias y otras permanecerán en el corazón de algunos enamorados que disfrutaron el momento o de algún turista que llevará el recuerdo de una plaza llena de gente. Historias comunes, como la de una familia compartiendo mates mientras miran a los gurises aprovechar lo que, para ellos, son extensas rutas para transitar con sus triciclos, bicicletas, patas-patas o simplemente corretear y gastar la ropa de todas los revolcones en el pasto, la tierra y las baldosas. Una noche que juntará una gran cantidad de historias de amistad; de aquellos que comparten un mate y otros que aportan lo comestible para recordar viejas épocas, hablar del presente y también renegando del próximo comienzo de una nueva semana donde cada cual deberá cumplir con su rol laboral, otros de estudios, algunos de viajes. Historias adolescentes que aprovechan la multitud para mantenerse a escondidas pegando la primera pitada de un vicio, el primer beso con algún noviecito/a, armando complicidades que luego causarán dolor, alegría o risas interminables. La historia de aquel abuelo que no se sonroja al convertirse en un chiquilín para jugar con sus nietos. La historia de los animales, viejos compañeros de aquellos que concurren en soledad a la plaza, y donde dos historias de soledad se mezclan, aunque sea un rato, para sentirse acompañados. Esos animales que como dueños de la plaza corren a aquellos liberados por los dueños para correr por toda la plaza. La historia del pequeño perrito de aquel chiquilín que jugaba con sus nietos, mientras su perrito era víctima de la persecución de una jauría que hacía valer su derecho, pero que finalmente fue rescatado por la mano de su amigo, el abuelo.
Las historias que se arman en torno al carrito de los panchos, de aquellos que ni siquiera van a volver para cenar, sino que van a aprovechar hasta lo último de la jornada. La historia de dos sentados en un banco, queriéndose.
Y así podré seguir narrando historias de un domingo a la noche en la plaza Ramírez. Noche calurosa de verano, pero en primavera. Todas historias individuales y compartidas, pero cantidades.
Y aquí el reclamo o la propuesta. Será que alguna vez esas historias podrán unirse, aunque sea por un rato, para disfrutar de algún show musical, de baile, una muestra artística, algún evento vinculado con el deporte. Esta es una de las oportunidades que tiene la municipalidad de organizar este tipo de eventos. La propuesta es que cada domingo las Direcciones municipales vayan rotando la organización. Por ejemplo un domingo este a cargo de la Dirección de Cultura, otro la de Juventud, otro la de Deportes y así. Es más, conversando con el profesor Sebastián Guebara de la academia Danza Na Peli, dijo que sólo había que llamarlo para que los alumnos de la academia demuestren lo aprendido. La voluntad de gente como Sebastián y Pitu está. ¿Qué pasa del otro lado?

25 años frente al espejo



Pretendo ser sincero lo que equivale en este tema a ser políticamente incorrecto. Elijo ese camino. Escribo en primera persona como me enseñaron que no debía hacer y me meto a hablar de la democracia cuando está cumpliendo 25 años.

Empezaré por decir que desconfío de que el pueblo argentino sea un pueblo de profundas tradiciones democráticas. Doscientos años de intolerancias y de aniquilamientos mutuos abonan mi pensamiento. Demasiadas muertes que no se pueden justificar por la libertad ni por la justicia ni por la república. Creo, entonces que cada tanto, el pueblo argentino se ha permitido un gesto de tolerancia para vivir en democracia. Ojalá y este último sea eterno.

En segundo lugar diré que no creo en la epopeya del pueblo que tras años de insistente lucha en contra de la dictadura recuperó sus libertades. Hermoso para un discurso o para el jardín de infantes. Me quedo con la triste realidad de que a la democracia la perdieron los militares más de lo que la ganamos los civiles. En esto tampoco tendremos una lectura única.

Veinticinco años después la democracia se me parece como un maravilloso espejo maldito para lo peor de los argentinos. Debo explicarme. Quiero decir que este sistema tiene la fascinante y aterradora virtud de reflejarnos. De un lado nosotros y del otro el gobierno. Frente a frente en un juego de espejos rotos o mágicos. Lo que sobra en una imagen es lo que falta en la otra o lo que de un lado es pequeño en el espejo se multiplica. La hipocresía escondida de un lado brilla en el otro.

Porque si ellos están allí, en el poder, en el gobierno, en la banca o en el tribunal es, porque nosotros elegimos estar aquí. Me incluyo. Hace unos días en la penúltima sesión de la Convención Constituyente de Entre Ríos no podía sobreponerme a la nausea que me causaba ver tanto político, asesor, y asesor del asesor empeñado en hacer de la obsecuencia casi un arte. Pero, nobleza obliga, ellos estaban allí porque yo me resguardo en mi cofre inmaculado de ciudadano que no se mete en política porque eso es cosa sucia. Tal vez cambie algún día.

Y en el juego de los espejos la democracia nos ofrece ampliadas nuestras miserias más abyectas, las peores de todas, las pequeñas, las de todos los días, esas que por cotidianas ya no distinguimos. Las que desempeñadas por los funcionarios del Estado se transforman en negociados, corruptelas y estafas de toda laya. ¿De dónde creen ustedes que salen los políticos? ¿De un canasto? Nacen, crecen y juntan sus adhesiones entre nosotros y allí sacan lo mejor y también lo peor de nosotros.

Pero verse al espejo es reconocerse. Es encontrar la imagen real. Es descubrir la esencia y la identidad. Es decir, es la forma de comenzar a cambiar. O al menos de considerarlo.

Apenas han pasado veinticinco años. En los oídos de muchos aun resuenan las marchas militares. Tenemos una democracia que apenas empieza a dejar su adolescencia y que cada tanto manifiesta signos de madurez: Las ideas políticas ya no dividen familias ni amigos en la argentina. Celebro eso. La sociedad es mucho más tolerante que hace treinta años y hoy se atreve a discutir cuestiones de sexo, derechos de tercera generación o la posibilidad de abrir el debate parlamentario en torno de la legalización del aborto. También celebro esa tolerancia. Hacemos esfuerzos por conjurar los fantasmas del pasado y damos marcha atrás en decisiones equivocadas para rectificarnos. También me alegra. En suma, estamos creciendo. Creciendo en democracia que no significa crecer derechito sino a los tumbos y dando vueltas. Así me gusta más.

Estamos celebrando veinticinco felices años (atrévase a rehacer el balance y verá que han sido felices. Ponga arriba de todo el bienestar general). Y seguimos cantando (¿no es así María Elena?)

Lo que sigue, como lo que supimos conseguir, es responsabilidad de todos. Suya también.

En C. del U. siempre hay algo para hacer



En tanto azul de primavera es saludable hacer un alto para disfrutar de las flores que crecen, cada tanto, entre la maleza.
En algo menos de una semana Concepción del Uruguay asiste, más o menos interesada, más o menos indiferente, a varias fiestas de la cultura. La inauguración de una excelente muestra fotográfica en “La Folie” de calle 21 de noviembre 23; el Festival Nacional de Cine y Video que organizan la Universidad de Concepción del Uruguay y la empresa Proyecta; el V Encuentro Provincial de Escritores organizado por el Rectorado de la UNER y la filial del Río Uruguay de SADE. Todo eso y más. Se multiplican las muestras de arte, permanentes o transitorias, de museos, galerías y salones que exhiben pinturas, cerámicas y fotografías. Los encuentros literarios, las proyecciones cinematográficas, las charlas, las conferencias y los conciertos o las audiciones de la Escuela de Música “Celia Torra”; las obras de teatro y hasta una Maratón Nacional de Lectura a la que desde hace un año adhiere la biblioteca “Alberto Larroque” del Colegio del Uruguay.
De lunes a lunes es posible elegir un evento cultural diferente, casi todos gratuitos y de buena jerarquía. Hace menos de un mes actuaba en la Basílica en forma gratuita la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos. El sábado 18 de octubre lo hará, también gratuitamente, la Orquesta Sinfónica Nacional. Ingratos son los que acostumbran a decir que en Uruguay no pasa nada sólo porque no son capaces de ver más allá de sus narices o porque van por la vida con el prejuicio de que los actos culturales no son divertidos o no son para los jóvenes. Es verdad, hay poca gente de menos de treinta en algunas inauguraciones pero, al fin y al cabo son los más jóvenes los que eligen dejar esos espacios vacíos por prejuicio, por ignorancia o por ambas cosas. En fin, quien no concurre se pierde varias cosas. Pierde el placer del arte por el arte, pierde la posibilidad de crecer desde los sentidos y desde las emociones, pierde un espacio social, pierde un ámbito para reflexionar y repensar la cultura, se pierde el vino o el cafecito de rigor y, finalmente, se pierde el derecho de decir que en Uruguay no pasa nada.
Entre tanto politiqueo que invadió la ciudad en estos históricos y constituyentes días no deja de ser un alivio saber que hay mucha gente que trabaja y seguirá trabajando para que nuestra ciudad continúe siendo la perla cultural de Entre Ríos.
La manchita: la impuntualidad congénita de los uruguayenses que es una falta de respeto suprema y un hábito muy difícil de erradicar. Ojalá algún día algo empiece a la hora señalada. No es casualidad que casi todos los grandes relojes públicos estén parados en otros tiempos. Pero esa es otra nota.

La historia se repite



Como si fuera una película alquilada, que retrocedemos y vemos hasta el hartazgo, la historia se repite. Con protagonistas y con reclamos diferentes, pero con los mismos actores de reparto.
- ¡¡¡Tres, dos, uno, acción!!!
Desde el 11 de marzo hasta el 17 de julio, la realidad argentina fue una sola: el conflicto que se había desatado entre el sector agropecuario y el gobierno nacional, provincial y municipal. La madrugada de aquel 17, cuando cobos emitió su voto no positivo el sector productivo agroganadero argentino se alzaba con los laureles de una victoria, que fue festejada como un partido de fútbol que se define en tiempo de descuento y jugando de visitante. El gobierno, en todos sus niveles, quedó en silencio después de este duro revés. Ahora bien, desde el 17 de julio hasta el viernes 3 de octubre nuevamente la realidad (impuesta por las grandes empresas periodísticas ¿nacionales?, sobre todo la TV) mostró otras aristas. Acompáñeme y repasemos algunas: el triple crimen que destapó el tráfico de efedrina; la inseguridad de los choferes de los colectivos de línea en la Capital Federal; los juicios de cromañon y el padre Grassi; los carriles exclusivos; las tribus urbanas; Sofía, la nena que desapareció en Río Grande; la crisis económica mundial; etc., etc., etc. El 3 de octubre todas las miradas periodísticas se posaron en el kilómetro 53 de la ruta 14. Allí el torito Alfredo De Angeli, principal voz de la protesta agropecuaria, anunció un nuevo paro granario hasta la hora 0 del miércoles 8 de octubre. Esta medida por supuesto fue tomada por la mesa de enlace.
Con este nuevo paro agropecuario, agravado por la sequía en esta región de la República Argentina, muchos auguraban que la historia se repetiría. Pero nada de eso pasó. Los medios le dieron su tiempo al reclamo rural, pero siguieron atentos a otras cuestiones. Si, sorpresa. Lo que no sorprendió fue la actitud adoptada por los representantes del gobierno. Cristina siguió abocada a su agenda de inauguraciones y visitas protocolares, más allá de haber arrojado alguna frase sobre este conflicto. Por su parte el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, se fue de viaje con su familia a Grecia para festejar sus 50 años, junto a su hijo futbolista que milita en un club griego. Si hasta se duda de su presencia en la jura de la nueva constitución, pero esto es arena de otro costal. En realidad del que más se esperaba era del secretario de agricultura, ganadería y pesca de la nación, Carlos Cheppi, quien asumió el cargo luego finalizada la primera etapa del conflicto. Pero éste también fue indiferente con los productores apostados nuevamente a la vera de las rutas nacionales, aunque menos que otros sectores del gobierno. Los ruralistas advierten con medidas más duras de protestas, ante la indiferencia del gobierno y porque no también de los medios de comunicación y de muchos sectores de la sociedad argentina que en la primera etapa, justificaron los cortes y hasta se animaron a salir a la calle a golpear sus cacerolas.
Ahora vuelvo con la idea de que la historia se repite como en esa película que… bueno y todo eso.
Tal vez algún memorioso lector quizás recuerde lo que sucedió con el reclamo ambiental de Gualeguaychú por la instalación de Botnia en Fray Bentos. Esta película también ocupó el primer lugar en la cartelera de la realidad argentina en su momento. El apoyo de muchos sectores de la sociedad y todos los medios de comunicación aglomerados en el corte de ruta de arroyo verde. Vaya coincidencia, la postura de los gobiernos (nacional y provincial) fue la misma que ahora: indiferencia, más allá de algún intento superficial de mejorar la situación. La postura de la secretaria de medio ambiente y desarrollo sustentable de la nación, Romina Picolotti, fue la de esperar órdenes de sus superiores. Se debe haber sentado la muchacha, pues nunca le llegaron.
Dos películas de distintos géneros, o mejor dicho del mismo (por esto de que todo tiene que ver con todo), que parecen tener el mismo final. Indiferencia de quien tiene el deber de tomar las medidas correspondientes, los gobernantes y sus funcionarios. Olvido por parte de muchas personas que acompañaron el reclamo en un principio, pero que luego se fueron quedando sin ganas de reclamar. Pero sobre todo y creo yo lo más importante, otra vez la notoria falta de una política seria y planificada para un país que la necesita urgente.
Si la película no le gustó deje su comentario y vaya urgente a alquilar otra. Pero no se olvide que el género no importa, la historia siempre se repite.
-¡¡¡Corten!!!

Y fue en democracia...



Con británica puntualidad sonaba la campana y se escuchaba el silbato del guarda anunciando la partida. El tren a Paraná salía a la una de la mañana de Concepción del Uruguay y llegaba a la capital en seis horas. El precio era la mitad de un pasaje en colectivo y la experiencia todo lo contrario. El tren acercaba pueblos y gente. Unos dormían arropados en sus mantas y otros se hacían amigos de viaje para una partida de baraja o para compartir el mate y el sánguche. En el tren había guitarras de estudiantes, libros de maestras y gallinas vivas en una bolsa que cada tanto aleteaba y se sacudía. Gracias al tren navegamos mares azules de lino y fuegos brillantes de girasoles. Aprendimos la toponimia de los pueblos (déjennos este dulce encanto de enumerar: -piiiiiiiiiiip- Uruguay, Caseros, Herrera, Mantero, Basso, -quetrén quetrén- Rocamora, Tala, Sola. Andrade, Lucas González –quetrén quetrén- XX de septiembre, Nogoyá, Hernández, Aranguren –quetrén quetrén- Ramírez, Camps, Crespo, Tezanos Pinto, -quetrén, que, tren, que…- Paraná –puufffff-). En tren aprendimos historia, geografía, agricultura, botánica, recetas de cocina y curas milagrosas Mientras tanto escuchamos estériles y colonizadas -¿interesadas?- discusiones que contraponían al ferrocarril con el transporte automotor. Letanías mil veces repetidas sobre que el ferrocarril daba pérdidas multimillonarias. Relatos dolorosos a veces por reales y otras por infames, sobre obreros y empleados ferroviarios que robaban al ferrocarril y vivezas criollas de empleados públicos, partidos políticos y argentinos mal nacidos que se aprovecharon hasta lo último de los beneficios de un Estado generoso. Los vagones se rompieron. La maledicencia y la zoncera criolla gastaron los rieles hasta que todo estuvo listo para que el virrey del imperio. Ese que nadie votó pero ganó cinco elecciones consecutivas, dictara sentencia de muerte: “Ramal que para, ramal que cierra”. Y el tren cerró. El pasto tapó las vías, se robaron los durmientes, desguasaron las locomotoras, diputados y senadores votaron la privatización, se destruyeron las estaciones y los pueblos quedaron solos, vacíos y lejanos. Algunos lloramos aquel día en que el último tren partió hacia Paraná. Algunos reímos al recordar aquella tarde en que un coche-cine traqueteaba las fantasías de dos gurises que jugaban a viajar por el mundo mientras en el vagón inmóvil se proyectaba una película. En el camino, en la vía, muchos argentinos son responsables de que por la estación de nuestras vidas el tren no pase más. …Y fue en democracia.

Primero la familia, segundo las amistades y después…las consecuencias.



A ver, a ver… Por dónde empezar. Son tantos los ministerios, las secretarías, las direcciones y los nombres de los ignorantes que están ocupando estos cargos a nivel nacional, provincial y municipal que cuesta. Bueno, vamos directo a lo que pasó en estas últimas semanas, que fueron hechos que me dispararon miles de preguntas y de relaciones posibles.
Caso 1: El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cargo de Alicia Kirchner entregó estufas eléctricas en un barrio sin luz, camas de dos plazas en viviendas que no tienen paredes y otras cosas que la verdad son para indignarse. ¿Qué
pasó muchachos? Se les mezclaron las listas de las promesas preelectorales, estuvieron fuera del país todo este tiempo y pensaron que la realidad es otra, o mejor dicho, ¿están al tanto de la realidad que nos toca vivir a los argentinos? Al parecer, no. ¿Dónde está el equipo de trabajo del ministerio encargado de hacer el relevamiento de necesidades básicas de la mayoría de los barrios argentinos, desde Ushuaia a La Quiaca? ¡Por favor! Si es un chiste (aunque lo dudo), debo aclarar que es de muy mal gusto. Esto sucedió en el barrio de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires por eso salió en un medio porteño. Pero como acá todo tiene que ver con todo y mi me gusta razonar las cosas, vamos al caso 2 y después a las conclusiones.

Caso 2: el Gobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri hizo público un pedido de Miguel Augusto Carlín, ex vocal del Superior Tribunal de Justicia y actual convencional constituyente, que le pidió un cargo para un “pariente”. Carlín se lo solicitó en una reunión privada a Urribarri.
En el caso 1 el episodio deja en evidencia que le ignorancia de (casi) todos los gobernantes elegidos por el voto popular a la hora de armar su gabinete es (in) digna de destacar. Siguen con esa filosofía de que es más fácil nombrar a un familiar, que buscar a la gente realmente capacitada para ocupar el cargo. Algo que a los argentinos, hasta ahora, no nos ha dado buenos resultados y que el Dr. Carlín quiere seguir aplicando.
¿Ahora se entiende lo de todo tiene que ver con todo? No, bueno. Sigamos.
El error del Ministerio de Desarrollo Social, no es más que un ejemplo de lo que pasa cuando los gobernantes dan lugar a los pedidos como el que le hizo Carlín a Urribarri. Porque la hermana del ex presidente Néstor Kirchner está ocupando ese cargo, por ser hermana del ex presidente (todos los ministros ocupan el cargo por decisión del PEN ya que esa es una atribución exclusiva del Presidente) y no por sus capacidades en el desarrollo social.
Y aprovechando esto de “todo tiene que ver con todo” me pregunto: ¿No es lo mismo entregar estufas eléctricas en un barrio sin luz, qué concretar el proyecto del tren bala en un país cuyo sistema ferroviario principal está desmantelado o directamente no está?